La escudería austriaca atraviesa su peor momento en años, con un coche inmanejable y un Max Verstappen cada vez más descontento. Mientras, el joven Franco Colapinto emerge como posible fichaje para el futuro inmediato.
El declive de Red Bull
Max Verstappen no ha mordido su lengua. Tras el Gran Premio de China, el tricampeón mundial dejó claro que Red Bull ya no está entre los tres mejores equipos de la parrilla, situándolos incluso por detrás de McLaren, Ferrari y Mercedes. Sus declaraciones encendieron las alarmas en Milton Keynes, donde Christian Horner intentó calmar las aguas:
“Es todo subjetivo. Hoy, McLaren es la referencia, pero estamos trabajando más duro que nunca. Max está dando todo para sacar el máximo de un coche que no está a la altura”, afirmó el director de Red Bull.
Sin embargo, los datos no mienten. Según análisis técnicos, el RB21 sufre un grave problema de sobreviraje, siendo hasta siete décimas más lento que el McLaren en clasificación y casi medio segundo por vuelta en carrera. Verstappen, conocido por su habilidad para domar coches rebeldes, está al límite.
La bomba: la cláusula secreta de Verstappen
Fuentes cercanas al equipo sugieren que el neerlandés tiene una cláusula en su contrato que le permitiría abandonar Red Bull si no está entre los tres primeros del campeonato tras las primeras cinco o seis carreras. Con el coche actual, esa condición parece imposible de cumplir.
“Verstappen ya está pensando en 2026. Si Red Bull no reacciona, podría anunciar su salida antes de lo esperado”, adelanta un insider. Mercedes y Aston Martin son sus principales opciones.
Franco Colapinto, el plan B
Mientras la situación con Verstappen se tensa, Red Bull mira hacia el futuro. Franco Colapinto, el joven argentino que destacó en la Fórmula 1 con Williams, ha sonado con fuerza para un posible ascenso. Aunque Alpine insiste en que no lo cederá, las negociaciones entre equipos podrían acelerarse si Verstappen abandona el barco.
“Colapinto es la apuesta a medio plazo. Red Bull necesita un piloto joven con proyección, y él encaja perfectamente”, explica un analista. Su llegada podría ser primero a AlphaTauri (rebautizado como Racing Bulls) antes de dar el salto definitivo.
Horner, entre la espada y la pared
El director de Red Bull enfrenta su mayor desafío. Sin el coche dominante de años anteriores y con un Verstappen frustrado, debe encontrar soluciones técnicas rápidas mientras gestiona el futuro de su parrilla de pilotos.
“Necesitamos dos monoplazas competitivos. El año pasado nos costó el título de constructores, y no podemos repetir ese error”, admitió Horner. Pero el tiempo corre en su contra.
¿El fin de una era?
Red Bull vive su crisis más grave desde 2014. Con Verstappen en pie de guerra y un coche lejos de la victoria, el equipo debe decidir si apuesta por una reconstrucción a largo plazo con talentos como Colapinto o arriesga todo por retener a su estrella. El Gran Premio de Japón podría ser un punto de inflexión.
Mientras, el mensaje para los aficionados es claro: prepárense para un terremoto en la F1. La hegemonía de Red Bull podría estar tocando a su fin.